Esto no es Berlín

Bitácora a la deriva. Para una rebelión / Jaime Miñana

foto:eva amaral

(Foto: Eva Amaral)

El huevo de la serpiente

Madrid, Plaza de Tirso de Molina, 3.28 h. Mucha gente en las calles trasiega buscando lugares para culminar la noche de marcha. Yo estoy de retirada. Diviso un taxi, le hago señales para que acometa la curva hacia Doctor Cortezo. Lo entiende.

  • Calle Ferraz 28
  • ¿Dónde está eso?
  • Frente al parque del Oeste.
  • ¿Por dónde voy?
  • Yo le indico. Veo una ambulancia que tapona el giro hacia el itinerario adecuado. Métase por ese túnel. La cagamos, el dichoso agujero enfila hacia otra dirección.
  • No te preocupes tío, nos metemos por aquí para salir a la Gran vía…
  • Está bien, dale.

Mira esa, se la va a follar el puto panchito. Lo peor es cuando te echas en brazos de los esclavos. Miro espantado al taxista, no es el habitual pata negra ibérico de talante fascistoide, sus rasgos físicos y su acento lo delatan como magrebí. Sí, le va a clavar la polla el muy cabrón, un muerto de hambre, y además seguro que la tiene pequeña el payopony ese. Vamos a meternos por aquí, ¿eh? Esto está petao de bolingas, mira tío, uaaah, fíjate esta, cómo le metería…, está buena la muy puta… Estoy a punto de comunicarle que me bajo… ¿Dónde vas desgraciao? Si es que cogen el taxi puestos hasta el culo, seguro que se ha metido tres rayas…Su hiperactividad me hace pensar que él lleva cuatro. No tengo alternativa, asumo la encerrona. Me cagüen la Virgen, luego dicen que hay crisis, todos aquí bebiendo como locos, y también los putos esclavos, así va el país…. Bueno, yo soy Rachid. Se vuelve y me da la mano mientras acelera barriendo varios coches. No saben conducir, hostia, hoy le dan el carné a cualquiera, joder, ¡si ya hay taxistas conguitos y todo! Me sorprende el manejo tan suelto del castellano de calle. Hostia, fíjate cómo van, y luego que se las follan. Son todas unas putas, que te lo digo yo, tío, que me he casado tres veces… En Melilla, en Cuba, aquí. Las españolas son las peores, las cubanas son más fieles y uuuuahhhh, cómo te tratan, dame tu lechita mi amooool; las moritas también son más de fiar, las de aquí…, con perdón, te la juegan a la primera. ¡Hijo putaaaaaaaaaa!… se desgañita por la ventana. Yo ya empiezo a encontrar hasta divertida esta cadena de despropósitos. Pues ezo, tío, lo que te decía, que todas son unas zorras, menos nuestras madres y hermanas, ja, ja. ¿Quieres un pitillo? No fumo, gracias. No te fíes de las mujeres, que te lo digo yo que la he cagao mucho. Lo que no me entra en esta cabecita es como estas cabronas se lían con los pichacorta esos de Ecuador y demás. El otro día vi en un documental que estos mendas vienen de Asia, ¡pichacortas como los chinos! Joder, para eso estamos los españoles… Me tiende la mano, se la choco. Estoy entregado y no doy crédito. Esto no hay quien lo entienda. Debe ser la crisis, pero yo cada día veo más jodido este país, créeme. Y Madrid ya ni te cuento… Venga puto viejo, cruza ya, ¿qué hace un carcamal así a estas horas? Mira este gilipollas, se ha saltado el semáforo y lo han retratauuuuu; venga, desgraciao, que te van a clavar trescientos euros y encima te quitarán cuatro putos puntos… Si es que no tienen conocimiento… Seguro que va de farlopa hasta arriba… Por cierto, ¿te va el rollo? Le hago saber que no he entendido. Que si… le das tú también al polvo blanco… Niego con la cabeza cuando se vuelve bruscamente hacia mí. No, es que tengo algunos contactos… Perdona, hombre. Yo ni la pruebo, te lo juro (mira hacia arriba y levanta a mano). He visto a muchos pringarse la vida con esa mierda… En Melilla ha hecho estragos… Lo difundía la pasma para que los barrios moros estuvieran tranquilos; mejor drogados que encabronados, no te digo… Uaggg, cómo va esa, si se le ve toooooo, cómo le metería, ¿tú no? No es mi tipo. ¡Qué dices, están todas buenas!, donde esté un chochito caliente se quite lo demás, decía mi tío Ahmed…, y también te lo digo yo, compadre, que tengo mucho rodaje a mis espaldas…, si yo te contara… Créeme, los hombres no pensamos en otra cosa; currar, tener hijos, ganar pasta, el fútbol… da igual; lo importante son esos coños que te están diciendo cómeme, cómeme… Déjame aquí, por favor. Son seis cuarenta. Le doy siete y no hay vuelta. Bueno, encantado. Me da la mano. Soy Rachid, melillense, a ver si nos volvemos a encontrar… Sigue pululando mucha gente por la calle. En el parque del Oeste hay grupos de jóvenes haciendo botellón. Tengo el cerebro reseco. Necesito una cerveza.

El apartamento

7:28 suena el despertador. Me levanto, voy al lavabo, me ducho. Pongo el café, lo ingiero, también las tostadas con mermelada de naranja amarga. Voy al garaje salgo en el coche para encontrar el habitual atasco a dos kilómetros me pitan pito me cabreo… Llego tarde siete minutos el jefe de mi sección me mira mal ayer ocurrió lo mismo él siempre llega puntual es un perfecto trabajador que además cree en la causa yo no tengo que sobrevivir en esta puta jungla que no me pidan más adhesiones me cae trabajo adicional gilipolleces palos al agua para salir de una jodida crisis que es de sistema pero pagamos nosotros currando más y más mareando la perdiz. Llevo dos horas y me sirvo en la máquina de café que nos compraron cuando prohibieron bajar a tomarlo al bar también controlan las salidas de los fumadores a la terraza no está escrito pero lo sabemos por eso nos reprimimos las ganas de echar un pitillo… Yo creo que la productividad baja con estas medidas no se dan cuenta de que la gente curra mejor si está contenta ¡que les den…! ¡Peor para ellos! Sigo en el tajo… absurdo pero enseguida compruebo que un rebaño coge los abrigos bajan a comer una hora ni un minuto más vuelvo y el jefe de sección me ha citado a su despacho Habitare hay nuevos retos -ahora trabajamos por objetivos- y no los estamos cumpliendo yo sé que quiere tocarme los cojones aquí por mucha parafernalia anglosajona que adoptemos sigue funcionando el mismo café (amiguismo) con mala leche mediterránea todo depende cómo le caigas al que tienes encima… Agacho la cabeza y hago lo que me sugieren (no utilizan nunca la palabra ordenar o mandar, la corrección política es marca de la casa… y de la época). ¡Que les den!

Se hacen las cinco, cierro el ordenador, recojo mis cosas y desaparezco.

El atasco es peor que el de costumbre. Está lloviendo. A los españoles las borrascas nos crispan, la marabunta motorizada está irritante. Llego a casa más tarde que de costumbre, el lavado del gato y bajo a tomar unas cañitas al bar de la esquina. Me encuentro con los de siempre, aunque hay una camarera nueva. Es guapa, bueno: está buena. Parece colombiana. Quiero que me sirva ella, busco su mirada, pero Antonio se adelanta. Su familiaridad no me resulta hoy simpática. Le pago la caña con desgana, El impacto de mis ojos traspasa la barra y su camiseta, me voy. Doy un pequeño paseo entre la lluvia. A mí me gusta. Cuando estoy franqueando mi portal recibo un mensaje en el móvil de la empresa. Es el jefe de sección; mañana hay que entregar sin falta el expediente de Taurus a primera hora. Tendré que ponerme con ello. Es lo que más me jode de este trabajo, nunca te puedes desconectar del todo. Me masturbo para airear las neuronas y me meto en el expediente. Cuando termino la faena son las nueve, pongo el telediario. Lo mismo de siempre. Me hago unos canelones precocinados disponiéndome a ver qué hay en la tele. La misma bazofia. Descubro una película antigua que me suena… El apartamento, del maestro Wilder, siempre me ha molado. Me meto de nuevo en la historia y noto cómo me va invadiendo una inexplicable tristeza.

 

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