Esto no es Berlín

Ruta 69

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La erótica de la edición es insondable. Buscamos la interpretación. De ahí su búsqueda, hendidura interminable bajo interminable lengua. De ahí las reivindicaciones. Porque si hay un espacio en el que confluye lo distinto y se hace igualitario, ese es el 69. Bienvenidos a las sexagésimas novenas páginas de nuestros sicalípticos faunos.

Ruta 69 con Paisajeno

Ante este ‘evento’ que seguro nuestros autores nos ‘cuelan’, con todas sus intenciones y acepciones, hemos tomado la decisión de ventilarlo a diestra y siniestra. Así, nuestro primer título a desvelar será “Paisajeno”, de Willy McKein.

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PAISAJE

«Palabrear. No temerle al corsé de la lengua: si la poesía es poner a delirar el lenguaje, ¿qué si en lugar de extrangularlo hacemos que el sonido nos obedezca? Quizás regurgitemos una marca bíblica al disolver todo asomo de relato con metros para tejer las imágenes. Trenzarlas. Descubrirle el latido a sus crinejas. Describir ojiatados y ser dobles, triples, agudos qui s’amuse à faire peur»

Traducción:

Solo en esta sesión hay que juntar, porque el paisaje así nos lo obliga y contra la pared, un corsé, la lengua y el delirio.

Despacio. Hasta que se descubra. Besar el latido, uno y otro, izquierda, el ombligo y derecha. Despacio. Tomar con fuerza las crinejas. Extrangular la lengua y con la lengua rodear el sonido bajo a través de un bíblico ritmo hasta que este obedezca, con cada uno de los roces, al delirio. Despacio. Describir con los dedos el abdomen hasta que se disuelvan y se asome otra vez a través de un bíblico ritmo los líquidos que con agudos, dobles y triples replican y regurgitan erectas imágenes sobre lunares ojiatados, grietas, pantallas blancas, paladares y más vellos. Baile que no teme al corsé, al sonido y que junto al respingo y desnudo se divierte.